¿De dónde viene la obra? ¿Qué azar, qué ínfimo episodio dará comienzo a la cadena de la creación? (...) No escribiré más sobre iluminaciones porque son muy misteriosas y porque yo no las entiendo más de lo que puedan entenderlas mis lectores. Me fascinan, eso es todo.

domingo, 9 de julio de 2017

A LAS CUCARACHAS LES GUSTA LA MADRUGADA.




Cuando era pequeña, una cucaracha entró volando por la ventana de mi cuarto y se estrelló contra mi frente. Yo vivía en una casa de planta baja, cerca del mar.
Con los años fui desarrollando una especie de superpoder que consistía en intuir la presencia de las señoritas nocturnas. En la oscuridad, era capaz de oír el fru frú de sus excursiones por las habitaciones. Si habían conectado un aparato de ultrasonido, oía su aleteo desesperado, su agonía bajo mi cama.
Durante años me libré de ellas, porque huí a un clima más frío y seco. Pero, al final, regresé a la costa. Ellas volvieron a mi vida.
Aprendí a matarlas  de forma discreta, con la luz de la linterna de mi móvil y un único golpe certero –para que mi hija de cinco años no se despertase con el jaleo-. Aprendí que la eficacia residía en el hecho de no tener miedo, de vencer el asco.
Luego conocí los textos de la escritora rusa Anna Starobinets, que en uno de sus cuentos planteaba una hipótesis terrorífica y genial. Una familia decide que, para que una especie se extinga, tiene que ser porque el ser humano la consuma. Así ha sido siempre. Y por qué no iba a cumplirse esa premisa con las cucarachas. Deciden, pues, consumirlas. Cocinarlas. Incluirlas en la dieta.
Wall-E tenía una amiga cucaracha biomecánica. Era encantadora.
Luego está Gregor Samsa, aunque quizá él era más bien un escarabajo (los escarabajos son divertidos).
La cuestión es que la cucaracha resulta ser una criatura de lo más literario. Cada una de ellas encierra en sí misma una pequeña historia de terror.


martes, 24 de enero de 2017

Antes de todo lo que vino después

Todo escritor tiene ese momento, esa juventud, esas imágenes que luego serán los cimientos de su vida madura. Cómo iba Carson a saber, posando con su hermana, que cien años después de nacer ella, en 2017, íbamos a celebrarlo con tantísimo entusiasmo. Dos hermanas. Dos destinos relacionados. Un centenario.

viernes, 21 de noviembre de 2014

Los que sabemos que en esta vida no vamos a viajar, al fin, al espacio exterior, tenemos que conformarnos con escribir relatos de Sci fi. Pero huyamos de las etiquetas. Steampunk, militarismo, distopía, opera… ¿Todas esas categorías se han creado para guiar a los lectores o para encorsetar a los escritores? ¿Quién marca las reglas? Y sobre todo: ¿Se puede renunciar a las etiquetas sin que se te eche la casta encima?

domingo, 11 de agosto de 2013

Querida Carson McCullers: 
A qué llamamos vacío. Al espacio, pero el espacio está lleno de cosas. Lo bueno de ser una escritora de SCIFI es que te preguntas de cuántas formas podría matarnos la belleza. No estamos hechos para vivir fuera de nuestro planeta. Pero queremos hacerlo. Podríamos hacerlo. No hacerlo sería estúpido. Como el gato que ve un ovillo y vuelve la cara y sueña con el ovillo, y tarde o temprano volverá a él. 

lunes, 15 de abril de 2013

Una niña sola en la hierba


¿Qué es una obra que inspira a otra? Tal vez como una semilla que engendra otra semilla más impura, pero es esa impureza la que me resulta interesante. Transformar la soledad que inquieta en otra soledad más ingenua, en ese camino prácticamente sin contaminar que es la primera infancia. La hierba es la hierba para todos. Wyeth, en su mítica pintura sobre Cristina, quiso retratar la enfermedad y el coraje. Donshosho, cuyo nombre ni siquiera será su nombre, retrata otra cosa. Quizá ese emblema de todas las culturas, de todos los estados de ánimo, que es la niña sola. Vemos a una niña sola y no sabemos qué sentimos. Pero ella. Como si no necesitara nuestra ayuda. Imagínate de veras, querida Carson, que no la necesitara. Que hubiese triunfado la magia sobre la vulgaridad de la evidencia. Que no importara hacia dónde se dirige, sino sólo la simple verdad de que, para bien o para mal, está ahí. 

martes, 29 de enero de 2013


JOVEN CON MIEDO MURMURA



Ya vienen los aleutianos:
mi pobre corazón está preñado
de miedo.

Vienen en grandes barcas recortadas
entre el hielo.

Vienen con su codicia y su lujuria.

Ya vienen los aleutianos:
mi pobre corazón está preñado
de espanto.

Llora mi pueblo ante el viento del norte
que nos trae su hedor.
Los aleutianos
esposos de la tierra sin hogares
vienen tristes, vienen
porque están solos
y añoran el follaje y el verdor
de nuestros valles.

Pero traen también cuchillos y con ellos nos convencen
para que hagamos cosas
que no queremos.

Traen también monedas. Su dinero
es sucio
y está manchado de sangre lejana.

Ya vienen, vienen y tengo miedo
y aún así sabré
ser valiente cuando llegue el momento
y vea sus mástiles
helados atracando en la playa.

De El polizón desnudo (El Gaviero Ediciones, 2009)

lunes, 8 de octubre de 2012

Ya está (casi) aquí. Mi viaje por el microrrelato. Compartiendo camarote con ellos. Sonora, el tiburón, Dreyfuss, Malinowsky, los licántropos, los que aman. Todos se dan cita en Kiriwina.